La Creperie Patrick es uno de los mejores restaurantes del Callejón de Huaylas. Ofrece una carta variada y productos caseros
Hace más de 20 años un francés, amante de la buena mesa como todos, llegó al Perú y se enamoró. No solo de nuestra comida, nuestra cultura y nuestros paisajes, sino de una mujer. Por amor a ella se estableció en Huaraz. Por amor a la gastronomía abrió la hoy famosa Creperie Patrick, donde inevitablemente va a parar todo visitante a la ciudad de los nevados.
"Yo en Francia me dedicaba a otras cosas, tenía negocios y era técnico de maquinarias. Pero desde chico me encantó cocinar y cuando llegué a Huaraz, en el 83, me di cuenta de que no había restaurantes, solo pizzerías. Con el turismo que llega acá me pareció que sería buena idea abrir uno y me decidí por una crepería. Como los peruanos no conocían mucho de crepes, amplié la carta a otras posibilidades, pero hoy lo que más sale, entre locales, peruanos y extranjeros, son los crepes".
En múltiples combinaciones, ya sean salados o dulces, los crepes de Patrick Bertrand son una absoluta delicia. Y si además de los crepes desea probar otros platos, puede optar por sus carnes a la parrilla, un maravilloso raclette de queso de la región, fondue de carne (también hay de chocolate, por supuesto), conejo al vino, pollo a la frambuesa, alpaca con salsa bourguignon y trucha con salsa d'echalotes.
HECHOS EN CASA
Como todo chef experto y amante de ese aspecto lúdico y creativo que tiene la cocina, Patrick se dedica a experimentar constantemente con productos de la región. Así, el queso serrano está presente en varias recetas y en sus platos se encuentran champiñones que él mismo recoge en el bosque cuando llueve, y su mostaza es hecha en casa con semillas silvestres.
Esa misma mostaza tipo Dijon, luego de saborearla en el local, puede llevársela a casa en coquetos frascos a la francesa. También hay granola hecha en casa, mermelada de sachatomate y de aguaymanto y varios productos de la nueva pasión del francés: los destilados. Hay licor de frambuesa, de manzana y, por supuesto, de coca. "Siempre tenía aquí mis macerados y los turistas me pedían probarlos, así que decidí envasarlos y ahora se venden muchísimo", detalla Patrick.
articulo de El Comercio - 29/08/2006 - Turismo Gastronómico